julio 17, 2024

La Entidad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA) respalda la aseveración de que el ácido docosahexaenoico, conocido como DHA, es beneficioso para el funcionamiento cerebral normal.

Este reclamo de salud está permitido en productos que provean al menos 40 mg de DHA por cada 100 g y por cada 100 kcal consumidas. Además, para que el consumidor obtenga las ventajas de este efecto, se debe indicar en el empaque que es necesario ingerir una cantidad diaria de 250 mg de DHA.

Se ha establecido científicamente que los alimentos óptimos para la salud cerebral son también los que favorecen al corazón y al sistema circulatorio en general. Esto incluye una dieta rica en vegetales, frutas, legumbres, granos integrales y proteínas beneficiosas para la salud, así como ingredientes como el aceite de oliva virgen extra, semillas y frutos secos.

En este contexto, la Escuela de Salud Pública de Harvard sugiere la inclusión de cinco grupos alimenticios clave para el mantenimiento de la salud neuronal.

Los frutos secos, particularmente las nueces, son ricos en un tipo de omega-3 conocido como ácido alfa-linolénico (ALA). Dietas con alta ingesta de ALA y otros omega-3 se han vinculado con una reducción de la presión arterial y arterias más libres de obstrucciones.

A pesar de su alta densidad calórica, los frutos secos son altamente recomendables por sus múltiples beneficios para la salud.

Además, investigaciones indican que los flavonoides presentes en las bayas podrían contribuir a mejorar la memoria. Estos pigmentos naturales de las plantas dan a frutas como moras, arándanos y frambuesas su característico color vibrante.

Son igualmente favorables para el cerebro, aportando una alta cantidad de fibra y promoviendo la conexión entre el intestino y el cerebro.

Verduras de hoja verde como las espinacas, la rúcula y otras como la coliflor y el brócoli, son fuentes ricas en vitaminas y antioxidantes tales como la vitamina K, luteína, ácido fólico y betacaroteno. Los carotenoides y los isotiocianatos son reconocidos por sus potenciales efectos protectores neuronales.

El café, que contiene cafeína, también cuenta con el respaldo de la EFSA, aunque los efectos de la cafeína pueden variar significativamente de una persona a otra, en función de la rapidez con que el organismo la metaboliza.

Por último, los especialistas en salud cognitiva recomiendan la ingesta de pescado azul, rico en ácidos grasos esenciales omega-3, asociados a niveles muy bajos de la proteína beta-amiloide en sangre, sustancia implicada en la formación de agregados dañinos en los cerebros de personas con enfermedad de Alzheimer.

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